La mayoría de las máquinas off-highway no se detienen porque falle un componente. Se detienen porque la arquitectura eléctrica para vehículos off-highway se definió demasiado tarde, sin tener en cuenta los caminos de corriente, el flujo térmico y el comportamiento electromagnético como parte del sistema.
En manutención, maquinaria agrícola, máquinas industriales y vehículos off-highway, la electrónica de potencia vive en un entorno hostil: vibración continua, altas temperaturas, picos de corriente y ciclos de trabajo largos.
En la arquitectura eléctrica para vehículos off-highway, estas condiciones deciden si un diseño sobrevive o falla. Si los caminos de corriente, la puesta a tierra, el flujo térmico y el filtrado no se definen pronto, el sistema fallará, aunque cada componente sea perfecto.
Por eso en Guilera diseñamos la arquitectura antes que la placa.
Antes de trazar una sola pista, decidimos:
- cómo se distribuye la potencia,
- dónde se cierran los bucles de corriente,
- cómo se contiene el ruido,
- cómo se evacúa el calor,
- y cómo se protegen las cargas críticas.
Estas decisiones determinan la mayor parte del comportamiento CEM, la estabilidad térmica y la fiabilidad en campo del sistema.
No hacemos suposiciones.
Validamos la arquitectura bajo:
- carga eléctrica real,
- vibración,
- y estrés térmico.
Así, los problemas de CEM, sobrecalentamiento e inestabilidad se eliminan en la fase de ingeniería, no se descubren en el laboratorio de certificación ni en campo.
Una buena arquitectura eléctrica para vehículos off-highway no encarece el sistema.
Lo hace predecible, estable y fácil de certificar: exactamente lo que compran los fabricantes (OEM) off-highway.